La consulta

La consulta es el espacio para hablar en privado. El espacio en que tú y yo creamos un entorno de seguridad y confianza para hablar y comprender lo que estás viviendo con incomodidad, angustia y/o dolor. El espacio en que vosotrxs, como pareja, enfrentáis aquello que os está haciendo daño y distanciando. El espacio en que nos encontramos en pequeños grupos para pensar juntxs, ampliar nuestra empatía y comprensión de las diferentes aristas de una problemática. El espacio y tiempo compartido para encontrar una nueva manera de interpretar experiencias que no es posible borrar ni es siempre posible evitar, pero que siempre puedes interpretar y sentir de otro modo; más saludable, más proactivo.

"No podemos evitar el dolor, pero tenemos, al menos, dos opciones: dejar que se convierta en daño o usarlo para crecer y hacernos más sabixs."

Un espacio de trabajo

En ocasiones, cuando estamos mal, basta el apoyo de nuestras amistades para volver a sentirnos segurxs y ver con más claridad el camino a seguir. Una "red nutricia" es básica para lxs mamíferxs sociales que somos y puede ser todo cuanto nos haga falta para superar las dificultades.

Sin embargo, hay otros momentos de nuestras vidas en que nos sentimos atrapadxs, estancadxs. Sin darnos cuenta, nos estamos contando nuestra propia historia de un modo único y estrecho. Los eventos existen, sí, pero somos nosotrxs quienes les damos sentido, los interpretamos y nos damos un lugar en esta narrativa particular de nuestras vidas que compartimos con lxs demás… un lugar que no nos está haciendo bien y que nos asfixia por pequeño. Salir de esta "narrativa estrecha" y encontrar nuevas formas de sentir y actuar nos permite alterar nuestro mundo para recuperar la libertad. Para hacerlo, muchas veces el apoyo psicoterapéutico resulta crucial. Es tiempo de centrarnos en nosotrxs mismxs y buscar autocuidado y bienestar.

Aquí hay algunas alternativas:

  • Terapia individual: Sesiones de 45/50 minutos en que tú y yo conversamos, sentimos, pensamos sobre lo que estás viviendo. Vamos descubriendo lo que necesitas vivir y buscamos las herramientas para que construyas los caminos. Es muy probable que ahora sólo sepas que quieres "salir de aquí", pero no tengas nada claro hacia dónde te haría bien ir; mucho menos, cómo se llega. Tracemos mapas, pongámonos en marcha… vamos.
  • Terapia de pareja: Sesiones de 45/50 minutos con ambos miembros de la pareja intercaladas con algunas individuales. ¿Cuándo? Cuando habéis decidido mejorar vuestra relación; solucionar problemas que se reiteran; cuando queréis decidir si superar una crisis significa encontrar formas de seguir adelante como pareja o es mejor dejar de serlo… en fin, cuando queréis dejar de estar centradxs en vencer y declarar "ves como yo tenía razón" y el objetivo comienza a ser buscar el bienestar de los tres miembrxs de la pareja (sí, ¡tres!): "nosotrxs", "tú" y "yo"… Y ¿por qué no?... cuando queréis prepararos a la convinvencia, a esa nueva vida de pareja que os espera.
  • GPS: Sesiones de 75/90 minutos compartidas en un grupo  de más o menos 10 personas. GPS quiere decir (GruPoS de reflexión en) Género, Pareja, Sexualidad y quiere decir también un buscador de mapas de rutas, una orientación al desarrollo de nuestra ética personal en el marco en el que la ética se desarrolla, es decir, en relación con otras personas. Son talleres para compartir discusiones en torno a temáticas delicadas porque tocan los afectos, las finas tramas en que se entretejen nuestros deseos y necesidades con las de otras personas. Hablar estos temas en un marco seguro y de confianza bajo un pacto de respeto mutuo y privacidad es una excelente manera de conocer mejor nuestras propias emociones y las de otras personas para desarrollar habilidades de autocuidado, cuidado de otrxs y sentido de justicia ante las decisiones vitales cotidianas.
  • Talleres. Hay múltiples talleres a los que puedes asistir si te inscribes y formamos un grupo
    • Sexualidad femenina (para mujeres)
    • Sexualidad femenina (para parejas)
    • Preparación para la convivencia en pareja (para parejas que están planeando el matrimonio o la vida común)
    • Resolución de conflictos (para parejas)
    • Educación sexual (para jóvenes entre 12 y 14 años)
    • Educación sexual (para jóvenes entre 15 y 18 años)
    • Educación sexual (para no tan jóvenes…)
    • Educación sexual para m/padres y educadoras/es en general
    • Autoestima y empoderamiento

Los talleres suelen tener sesiones de 75/90 minutos y su duración depende del tema que tratemos. Son teórico-prácticos e incluyen reflexiones, debates, visionado de trozos de películas, ejercicios escritos, dinámicas, etc.

Los talleres se inician cuando se alcanzado un cupo mínimo de participantes.

…sobre temas de talleres, se aceptan sugerencias y solicitudes a: consulta@sexoygenero.org

Disfunciones sexuales

La vida sexual comienza con nuestra presencia en el mundo   y muere cuando nuestra vida acaba.

Tanto por razones orgánicas como por causas psicológicas se presentan situaciones que pueden resultar difíciles de manejar: falta, disminución o aumento del deseo sexual en momentos en que esto se convierte en un problema; anorgasmia (ausencia de orgasmo); disfunción eréctil, eyaculación precoz; aneyaculación (ausencia de eyaculación); dispareunia (dolor en el coito); aversión al sexo; vaginismo; eyaculación retardada; etc. Algunas veces, se trata de problemas que requieren tratamiento psicológico especializado para resolverse. Otras veces, bastará comprender que se trata de cambios temporales o dependientes de nuestro desarrollo y otras, podremos descubrir que el problema no se resuelve, sino que disuelve porque podemos dejar de verlo como tal.

Conflictos de relación

En cualquier relación (y la amoroso-erótica no es una excepción) existen puntos de desacuerdo que si no son resueltos de manera justa (no de cualquier manera, sino de modo en que las personas involucradas en dicha relación sientan que todas las partes han ganado, aunque también todas hayan cedido) se reiteran frecuentemente y terminan por derivar en una crisis.

Los conflictos son una gran oportunidad de crecimiento en la vida amorosa. Si se saben gestionar habrá crecido la relación misma y cada un@ de sus miembr@s también de manera individual. Y existe sólo un modo de hacerlo, manifestando necesidades y escuchándolas (no sólo oyéndolas: escuchándolas). Luego será necesario encontrar la manera de acordar y llevar a cabo los cambios de comportamiento que permitan respetar las necesidades en conflicto. En el caso de una pareja, que un@ de l@s miembr@s suela descuidar sus necesidades por cuidar las del/ de la otr@, además de ser inadecuado para amb@s, produce un efecto diferente del esperado: se desgasta la relación.

Hablamos de relaciones humanas, por lo que más vale descartar ya la idea de cálculos matemáticos. No sirven ni porcentajes, ni fracciones, ni tablas de frecuencia. Se trata del valor subjetivo que una necesidad tiene y que no es intercambiable por igual cantidad de otra necesidad diferente del/de la compañer@.

Duelo por separación

Una de las causas más frecuentes de depresión y angustia son las rupturas de pareja.

Aún cuando seamos quienes hemos decidido el final de relación, no resulta nada fácil aceptar que el proyecto en que estábamos comprometid@s ha llegado al final. Además de las cuestiones prácticas, con todo el gasto de energía que implican, están nuestros sueños hechos añicos y los mitos sobre el amor romántico que nos llevan a sentir que "nunca fue lo que creí" porque si lo hubiera sido, habría sido eterno.

Los amores, como todo aquello que está vivo, nacen, crecen y mueren. A veces, porque éramos dos personas maduras, capaces de ser felices con nosotr@s mism@s y de crecer; porque lo hemos hecho bien amb@s y hasta porque la suerte nos ha ayudado, este amor ha muerto con nosotr@s y no antes. Sin embargo, muchas veces, para llegar a esta madurez, para encontrarnos con otra persona que también lo haya hecho, para saber reconocerla y para aprender a cuidar de un amor que es viable, hemos necesitado vivir otras relaciones que han sido hermosas (o no) y que han llegado a su fin.

La capacidad de amar, de enamorar a otr@ y de compartir la felicidad, no se va con la relación que se ha quebrado, sigue estando en un@.

Orientaciones del deseo

Nuestra cultura nos empuja a entender la atracción sexual como algo fijo, definido para toda la vida y, por supuesto, hetero. Es decir, creemos que los hombres "normales" se sienten afectiva y sexualmente atraídos por mujeres; las mujeres "normales" se sienten atraídas por hombres y que así es desde la más tierna juventud hasta la vejez. Sin embargo, otras formas de deseo sexual son completamente "normales" (y esto se sabe desde las investigaciones de Kinsey, si es que no desde antes observando la historia, el comportamiento animal y varios etc.).

No se trata de "tolerar" y encontrar posibles causas al deseo lésbico, gay, bisexual o a otras diversas maneras de manifestar las preferencias sexuales (como tampoco buscamos las causas de la heterosexualidad), se trata de desaprender los prejuicios aprendidos y aceptar que las personas amamos y deseamos a personas, no a miembr@s de una categoría.

Hay, sin embargo, algunas manifestaciones de deseo sexual que requieren especial atención por cuanto atentan contra el criterio básico de la sexualidad sana compartida. Esto es, el encuentro sexual ha de realizarse por deseo personal y en coherencia con los propios valores (que no prejuicios). Requiere respeto por un@ mismo y por otr@(s) involucrad@(s) y debe ser libremente consentido por cada quien que puede, además, poner fin a su participación cuando así lo desee. Esto último viene a decir que el sexo con alguien que no puede manifestar su disconformidad o que muestra que no desea practicar la conducta sexual en cuestión no es, simplemente, un acto sexual, es un acto de violencia. Y es un acto violento sea que se use o no la fuerza física para concretarlo; tanto da si se realiza dentro del marco de un perfecto matrimonio hetero o en cualquier otra forma de relación.

Si bien muchas conductas sexuales que hoy se consideran parafilias (conductas sexuales anómalas), muy probablemente dejarán de considerarse así con el paso del tiempo y el aumento del respeto por la diversidad personal, lo que no podrá nunca ser considerado aceptable es la trasgresión del criterio de libertad de cada participante en el encuentro sexual.

Violencia machista

Aunque aún escuchemos hablar de "violencia de pareja" las tasas indican que en más de un 80% de los casos se trata de mujeres maltratadas por sus parejas o ex parejas varones (Y si queremos entenderlo aún mejor, se trata de abusos de poder de la parte "masculinizada" de la pareja sobre aquella "feminizada").

En 1993, Naciones Unidas, en la Declaración sobre la Eliminación de Violencia contra la Mujer definió la misma como: "Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino, que tenga o pueda tener como resultado, un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la privada."

La OMS ha alertado de que la violencia de género es la primera causa de pérdida de años de vida entre las mujeres de 15 a 44 años, por encima de las guerras, los accidentes de tráfico o los distintos tipos de cáncer.

Muchas mujeres maltratadas no se reconocen como tales. Tenemos una idea muy restringida de qué actos constituyen violencia y suelen referir a los que producen daños físicos por acción directa del victimario. Muy pocos hombres que maltratan a sus parejas se reconocen como maltratadores. En ambas situaciones se puede pedir ayuda e iniciar un cambio personal que, quizás, aún logre salvar la relación si es lo que se desea, pero, sobre todo, puede conducir a una nueva forma de relación con un@ mism@ que permita una vida más gratificante y aporte ese pequeño e imprescindible "granito de arena" a un futuro sin violencia.

Desde aquí puedes acceder a un inventario de preguntas para la detección del maltrato y a una breve aproximación a la comprensión de la violencia machista contra las mujeres (pensados para el uso de profesionales, aunque pueden servir de orientación para quién se está preguntando si vive una relación violenta).

Diversidad morfológica

Hemos aprendido que sólo hay dos posibilidades: ser macho o ser hembra y que esto depende especialmente de nuestra apariencia genital y caracteres sexuales secundarios. Pues, toca desaprender: hay mujeres con mayor o menor tamaño de mamas, de clítoris, con más o menos vello corporal, etc. y hombres con penes considerados pequeños, sin vello o con las mamas más desarrolladas (ginecomastia). Lo cierto es que, pese a lo que aprendimos sobre la dicotomía de los sexos, nos encontramos con una larga línea en cuyos extremos están los cuerpos (macho y hembra) de anuncio y, distribuidos a lo largo de ese continuo, diferentes formas corporales (dependientes de factores hormonales, genéticos, gonadales y diversas formas de vida). Cuerpos de mujeres con rasgos que consideramos masculinos y cuerpos de hombres con rasgos considerados femeninos …¡y tanto esfuerzo, dolor físico y dinero invertido para caber en las normas!: cirugías estéticas, tratamientos hormonales, depilaciones constantes, etc.. ¡Claro que podemos hacer los cambios que deseemos!, pero es importante que, al menos, nos demos cuenta de por qué lo hacemos, que si escogemos jugar al "juego del cuerpo perfecto", lo hagamos sabiendo que aceptamos sus normas y sus trampas porque así nos sentimos mejor, sin quedarnos atrapad@s en ellas.

Distribuídos en esta línea imaginaria están nuestros cuerpos -normalmente nada parecidos a los "cuerpo de anuncio"-. En el centro de esta línea imaginaria, de esta línea continua que se niega para que veamos sólo los dos extremos como deseables, hay cuerpos intersexuados (que poseen atributos de macho y hembra al mismo tiempo). Se trata de, aproximadamente, un 3% de la población y lo que necesitamos cambiar no es esos cuerpos (a menos que así lo desee, reflexivamente, la persona que se someterá a las cirugías) sino nuestra forma de entender los cuerpos, los géneros y los sexos. Son cuerpos y personas perfectamente "naturales"; los ha creado la misma naturaleza.

¿Disforia de género?

Se le conoce también como "trastorno de la identidad sexual" y es considerada una patología por el DSM (que está por ser revisado y del que esperamos sea retirado).

Se entiende por disforia de género el malestar que produce la contradicción entre el sexo asignado y la propia subjetividad sexual.

Para considerar como patológico el hecho de desear modificar la propia apariencia con la intención de resultar "menos masculino" si se te ha asignado el sexo macho o "menos femenina", si tu partida de nacimiento dice "mujer" (y, en cambio, no se considere patológico querer hiperfeminizarte si eres hembra -mediante implantes mamarios, por ejemplo- o hipermasculinizarte si eres macho -usando aparatos extensores del pene de muy dudoso resultado, por ejemplo-) es necesario entender el cuerpo como:

  1. determinante de la identidad sexual
  2. binario y dicotómico.

Como habréis leído ya en el punto anterior, "Diversidad morfológica", estas dos premisas son sólo una manera de entender los cuerpos (y, desde mi punto de vista, seguramente no la más acertada dado que restringe el reconocimiento y produce dolor).

Se impone una seria reflexión sobre si lo que necesitamos cambiar es "la mentalidad de personas enfermas" o, más bien, una categorización reductiva, hegemónica y falsaria que no representa toda la complejidad de las diversos sexos, géneros y orientaciones de deseo que pueden tener múltiples combinaciones para crear así, muchísimas maneras de vivir la propia sexualidad.

¿Qué son los GPS?

Los GPS son sesiones de 75/90 minutos compartidas en un grupo  de más o menos 10 personas. GPS quiere decir (GruPoS de reflexión en) Género, Pareja, Sexualidad y quiere decir también un buscador de mapas de rutas, una orientación al desarrollo de nuestra ética personal en el marco en el que la ética se desarrolla, es decir, en relación con otras personas. Son talleres para compartir discusiones en torno a temáticas delicadas porque tocan los afectos, las finas tramas en que se entretejen nuestros deseos y necesidades con las de otras personas. Hablar estos temas en un marco seguro y de confianza bajo un pacto de respeto mutuo y privacidad es una excelente manera de conocer mejor nuestras propias emociones y las de otras personas para desarrollar habilidades de autocuidado, cuidado de otr@s y sentido de justicia ante las decisiones vitales cotidianas.

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