Una aproximación teórica a la comprensión del machismo II

O “Ideologías, valores y emociones en el S. s/g. : observando datos”

Flavia A. Limone Reina

 

En el IX Congreso Nacional de Psicología Social (A Coruña), 2005 presenté la continuación del trabajo del congreso anterior. Dado que en esta misma web se puede acceder a la comunicación (revisada) que presentara en Málaga dos años antes, y que esta constituye el marco teórico de este análisis de datos, ofrezco aquí sólo una parte de dicho análisis.

 

Los datos y su tratamiento

En el año 2000 realicé 10 grupos de discusión de 2 horas cada uno con chilenos y chilenas residentes en la zona central. Hasta el momento, 6 de ellos están transcritos y estoy comenzando el análisis de uno.

 

El primer paso ha sido releer los datos y comenzar a buscar categorías (y subcategorías) para contenidos que se reiteran. Una vez establecida una categoría, los datos posteriores van siendo codificados de acuerdo a ella. En la medida en que aparecen nuevos contenidos reiterados, el proceso se repite. Así, hasta ahora, hay 5 categorías nuevas y 9 correspondientes a un trabajo previo con parte de la misma base de datos (“tesina”) sobre las que he de decidir su pertinencia en el análisis actual. Hay, además una categoría y que se relaciona no con el contenido de los datos sino con su formulación.

 

Estas categorías y sus codificaciones están aún en fase de exploración por lo cual sufren constantes cambios y, sobre todo, aumentos. Como resultará obvio al verlas, los nombres que ahora tienen son para el proceso de análisis y no son definitivos.

 

Presentaré, primero, las categorías (y subcategorías) nuevas:

0.- De la formulación

  1. Uso de palabras “poco/mal manejadas” como manifestación de “hablar con palabras de otr@s”. Observable en términos o expresiones que acusan:

-     búsqueda prolongada

-     manifestación de duda sobre el significado

-     uso inadecuado (sentido errado)

-     origen en “lenguaje especializado”

  1. Apelación al “argumento de autoridad”
  2. Contradicciones e incoherencias en los argumentos (por metonimia, por ejemplo)

I.- Definiciones de términos:

  1. Machismo
  2. Feminismo
  3. Matriarcado
  4. Familia
  5. Hombre
  6. Mujer

II.- Causas de machismo:

  1. comportamientos de mujeres
  2. comportamientos de hombres
  3. religiones
  4. costumbres arraigadas, política y derecho legal

III.- Causas de la emancipación femenina:

  1. esfuerzo y lucha de las propias mujeres
  2. razones de necesidad económica
  3. cambios macro-sociales de origen desconocido

IV.- Diferencias y similitudes entre hombres y mujeres:

  1. apariencia física
  2. habilidades físicas
  3. características psicológicas

V.- Estrategias femeninas –machistas- para “sortear el machismo”

  1. “mano izquierda/psicología femenina”
  2. control del dinero
  3. utilización del hombre-escudo

 

El análisis es de tipo “análisis de contenido”, aunque pretendo introducir algunas variantes de análisis del discurso.

 

Veamos algunos ejemplos complejos (hay otros más sencillos donde no se presentan tantas codificaciones al mismo tiempo) que permitan obtener una idea global de cómo lo estoy comenzando. Es necesario recordar que estas intervenciones están en el contexto de una conversación/debate y que, por lo tanto, su sentido se ve alterado al separarlas de las intervenciones previas:

 

Sonia: Nace un hijo, no, manda a la hermanita porque los niñitos no pueden. “Ya, a hacerle la cama a tu hermano”. O “¡pucha!, ¿por qué no se para y le arregla esto al papá?”. ¡No pueden hacerlo solos! Yo tengo una familia súper grande: mi papá cocina, mis hermanos lavan la ropa… entonces eso va totalmente en cómo se distribuyan los roles. Pero también conozco gente, mis amigas, que tienen 1 o 2 hermanos, ¡y son incapaces de lavar la taza! ¿y quién tiene la culpa?, ¡la mamá poh! o sea, ¿cómo va a tratar a su mujer ese hijo cuando se case?: “oye, háceme esto”. Es obvio, todo va en la familia, la familia es la base de la sociedad, entonces si la familia no es capaz de distribuir los roles, entonces nunca va a cambiar el machismo.

 

II-1. Sonia insiste no sólo en la responsabilidad de las mujeres, sino especifica en las madres. (Quizás protegiéndose porque esta figura no la responsabiliza directamente: no es madre; quizás reproduciendo una de las acusaciones machistas más perversas: poner las “culpas” en las mujeres –observar malestar femenino en tesina-). Es interesante que Sonia menciona a sus amigas, pero ellas no son consideradas co-responsables de la socialización de sus hermanos. El padre, ni siquiera es mencionado en esta calidad. Toda la “culpa” recae, a su juicio, en la madre.

 

0-3. Otro aspecto altamente interesante es la metonimia posterior. Sin haber incluido a las hermanas (sus amigas) ni al padre en la “culpa” por formar hijos machistas, sólo la madre parece constituir “la familia”.

 

0.1 El uso de expresiones como “distribución de roles” y, especialmente, “la familia es la base de la sociedad” son expresiones provenientes de la sociología y de los discursos de los sectores más conservadores de Chile, ampliamente difundidos y generalizados (ver Grau y otras 1997). Esta expresión (“la familia es la base…”) y la metonimia que transforma a la madre en la familia, pone de manifiesto la asimilación de una ideología no cuestionada, los valores que ella vehicula y los afectos asociados (¿enojo?) como se puede observar en los puntos de exclamación que transcriben los cambios de prosodia del texto oral original.

 

Astrid: Pero ahora no, yo encuentro que la mujer ha ido como por sí sola ganando terreno, ganándose terreno para sí misma, ¿ya?. Y encuentro que eso ha sido valioso, y eso ha sido el cambio más fundamental que ha existido en la sociedad chilena, en que la mujer ha salido principalmente a estudiar y dispuesta a trabajar, eeehhh… tal vez en desmedro, un poco sí, de la familia. O sea, para mí es súper importante el hecho de la mujer como pilar de un hogar, sobre todo para los hijos. Yo siempre he sido de la idea de que la mujer DEBE estudiar, DEBE realizarse profesionalmente, pero debieran existir ciertas leyes que le permitieran a ellas cumplir esa parte, pero como hasta la mitad, o sea, la mujer podría trabajar medio día, cosa que la otra parte la dedicara a su casa, a sus hijos, porque yo pienso que el rol de la madre hacia los hijos es irreemplazable, o sea no hay quién lo pueda hacer mejor que ella. Pero la situación de la mujer ha cambiado, ha cambiado pero notablemente.

 

III-1 La emancipación y los derechos de las mujeres aparecen aquí como obtenidos por ellas mismas. Sin embargo, este logro tiene ciertas características de egoísmo: se obtiene para sí misma en desmedro de otro ente: la familia.

 

0.1 Nuevamente, nos encontramos aquí con expresiones representativas del discurso de los sectores conservadores de Chile: “la mujer como pilar de un hogar”, “el rol de madre(…) es irremplazable”. Luego de mencionar la primera, rápidamente matiza enfatizando “sobre todo para los hijos”. Este énfasis puede responder a la situación personal de Astrid que está separada y, por lo tanto, se presume dispuesta a cuestionar el mandato de ser “pilar del hogar” en el sentido más tradicional (el marido, en su caso puntual,  aparece como prescindible). Sin embargo, como suele ocurrir, ella está a cargo de los hijos comunes. También puede responder al hecho de que los hijos aparecen constantemente como preocupación central en las discusiones.

 

II-4 Astrid hace mención, también, a la necesidad de leyes que permitan a las mujeres (presupuestas madres) poder cumplir satisfactoriamente con los, por lo menos, tres roles que ella le asigna: cuidar de sí (estudiar, trabajar), cuidar de la casa y cuidar de los hijos. El padre de estos hijos no aparece mencionado como parte activa para compartir ese rol de cuidador, lo que parece coherente con su mención a que “el rol de la madre (…) es irremplazable (…) no hay quién lo pueda hacer mejor (…)”. Así, a diferencia de Sonia, el uso de estas expresiones aparece sin contradicciones ni “errores” en el discurso; parece perfectamente asimilado y encarnado.

 

IV-3 Astrid menciona aquí algo que parece entender como una diferencia fundamental entre hombres y mujeres: las mujeres son irremplazables e inigualables en su rol de madre.

 

Lorena: (…) Porque hasta el trabajo más pesado puede hacerlo una mujer… Sí puede ser que las mujeres seamos más frágiles, pero somos los dos igual de fuertes… y tenemos sentimientos y todo eso, entonces… somos iguales, hay un cambio físico, nada más.

 

IV-1 Las mujeres somos más frágiles, pero somos igual de fuertes que los hombres. Somos iguales y sólo hay diferencias físicas.

 

0-3 Aquí, podemos observar la contradicción entre mayor fragilidad femenina e igualdad de fuerza física. Lorena es una mujer joven, muy alta, maciza; el discurso tradicional de “las mujeres son frágiles” ella lo acepta como “verdad aprendida”, sin embargo, no calza en su experiencia vital que lo desmiente: ella es físicamente más fuerte que muchos hombres. La asimilación de lo aprendido como “verdad” y la imposibilidad de negar su experiencia, presumo, genera las contradicciones en esta intervención.